Clamor por la regeneración de España

Llegamos a nuestro boletín número 50, gracias a Dios y al seguimiento y la oración de tantos intercesores que desde España y desde fuera de ella se han unido a nosotros para interceder por esta tierra. Queremos daros las gracias muy especialmente, y sobre todo a nuestro Dios y Salvador, en quien tenemos puesta nuestra esperanza, que sabemos que no defrauda, y para quien nuestra intercesión es valiosa. Gracias a él por tantas bendiciones derramadas en estos años, por tanta misericordia y tanto poder manifestados.

Pero no queremos relajarnos, sino reafirmar nuestra confianza en nuestro Dios y nuestra respuesta a la llamada que nos hace a interceder por España.

La situación de nuestro país sigue necesitando de intercesores y guerreros que clamen a Dios por esta tierra, evitando tantos males como podrían sobrevenirnos. El mundo anda preocupado con la situación económica, pero sabemos que los mayores y más profundos males tienen que ver con la oscuridad de las tinieblas que cubren gran parte de España, cegando mentes y corazones. El pecado, la rebeldía, la perversión, están extendidas y promovidas por doquier. Pero la abominación del aborto hace que la maldad llegue a los extremos más elevados.

Tristemente, este 5 de julio de 2010 llegamos a los 25 años de la legalización del aborto en España. Desde entonces, una verdadera matanza de incontables inocentes se ha llevado a cabo. No hay datos del holocausto: los datos oficiales (un millón y medio de vidas cercenadas) nos marcan tan sólo un mínimo, porque ni tienen en cuenta los abortos químicos ni son fiables, pues, por ejemplo, muchos abortos fueron ocultados por motivos fiscales, entre otros.

La falta de temor de Dios nos ha traído esta situación. Pero lo que no debemos olvidar tampoco son las consecuencias de tanta abominación: Los corazones se endurecen más aún, y nuestra tierra queda maldita por la abominación que la mancha. Nuestros parlamentarios y los que los apoyan para mantener esta abominación están trayendo maldición a nuestra tierra, ¡y tantas casas la experimentan! ¡Basta ya de promover la perversión e inmoralidad, que no hacen sino destruir la familia como Dios la concibió, y provocar más abortos, verdaderos sacrificios a Satanás, el homicida y enemigo del hombre y de los planes de Dios para cada uno de nosotros! Por eso Satanás quiere robarnos la juventud, pervirtiendo a nuestros adolescentes y jóvenes, y robarnos a nuestros niños, asesinándolos antes de nacer y de que puedan llegar a servir a Dios.

¡Clamemos misericordia a Dios por esta generación! ¡Clamemos por una regeneración de nuestro país, de sus generaciones jóvenes y mayores, una regeneración de las mentes, de las conciencias, una regeneración de las instituciones y de los políticos que nos representan, una verdadera regeneración social, que sólo puede comenzar cuando nos humillemos ante Dios!

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • El clamor de Dios a su pueblo en el pasado, en situaciones posiblemente no tan graves como las que España atraviesa en estos momentos, nos hacen comprender la urgencia de responder a la llamada de Dios: “promulgad un ayuno, llamad a concejo, congregad al pueblo, convocad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el recién casado su alcoba y la recién casada su tálamo. Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: ¡Perdona, Señor, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio, a la irrisión de las naciones!” (Jl 2,15-17).
  • España ha dado la espalda a Dios, y nuestros gobernantes han traicionado al País y, o bien son enemigos de Dios o bien son huecos, vacíos, fácilmente al servicio de Satanás. Ante tanta maldición y muerte que nos sobrevienen como pueblo por nuestras decisiones erradas, debemos levantarnos y establecer un nuevo comienzo, siguiendo la recomendación de Dios: “Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida, así como la prolongación de tus días” (Dt 30,19-20).
  • La receta de Dios es sencilla: escucha de su Palabra, conversión y oración. Es tiempo de, unidos, ponerla en práctica: “Si yo cierro el cielo y no llueve, si yo mando a la langosta devorar la tierra, o envío la peste entre mi pueblo; y mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, orando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo les oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra” (2 Cro 7,13-14).
Oración particular para este mes: 

Padre, nos humillamos delante de ti. Hemos pecado, nos hemos apartado de ti, hemos desobedecido tus mandatos de vida y hemos seguido caminos de muerte. Por eso venimos ante ti arrepentidos, humillados, con un corazón contrito. Nuestro clamor es: ¡Escúchanos, perdónanos, restáuranos, haznos volver a ti. No nos rechaces, Señor. Sana nuestra tierra!

Señor Jesús, Cordero de Dios que viniste para quitar el pecado del mundo. Toma el pecado de España, toma nuestra rebeldía, y disípala con el rocío de tu sangre derramada para nuestra redención. ¡Sálvanos! Te consagramos esta tierra, sus gentes, sus ciudades, sus pueblos, sus mentalidades, sus corazones. Levanta este país de la miseria donde se encuentra, por tu gran misericordia. Bendícenos, y aparta de nosotros toda maldición que pesa sobre esta tierra, por tanto aborto, inmoralidad, rencores, envidias, divisiones, soberbia, autosuficiencia, ceguera espiritual, egoísmo, violencia, robo, perjurio, engaño, crímenes, hedonismo, cobardía, corrupción,…

Espíritu Santo, derrama tu presencia y tu gracia sobre España. Que tu luz brille e ilumine a cuantos caminan por sendas de muerte. Que tu amor toque y ablande los corazones más fríos y endurecidos. Que tu santidad nos cubra, ocultando y diluyendo las tinieblas que nos envuelven y abriéndonos a la verdad, la justicia, la misericordia y el amor, conduciéndonos a Cristo, Rey y Señor, Salvador y Redentor, Príncipe de Paz, la Resurrección y la Vida, El Fiel y Verdadero. Amén.

 

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 5 de Julio
Palabra inspirada: