Por esta Navidad

La Navidad es un tiempo especial. Pero su contenido ha ido cambiando de sentido con los tiempos y de unas a otras personas. Para muchos, es un tiempo familiar, para la mayoría es un tiempo de consumo y regalos, para cada vez más personas es un tiempo de fiesta y desenfreno, para otros es un tiempo de vacaciones y viajes,… Para los cristianos es la celebración de la encarnación y nacimiento del Hijo de Dios, el Salvador del mundo, el Mesías, Jesucristo, hace dos mil años en Belén de Judá, concebido en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Y es que Navidad viene de Natividad, Nacimiento del Señor Jesús.

Sin duda que los cristianos tenemos más motivos que nadie para celebrar este tiempo, porque tenemos una razón de peso. Alrededor de ello, la unidad de la familia es un bien a preservar, y un sano disfrute del tiempo de descanso, con regalos incluidos, puede tener sentido. Pero muchos han cogido lo accesorio y han vaciado de sentido a la Navidad. E incluso muchos parecen odiar la alegría sana, los valores familiares y el sitio que los niños ocupan en estas fiestas: sin duda que el egoísmo, el individualismo y la destrucción familiar chocan con esta fiesta y la quieren no sólo paganizar sino pervertir. Algunas instituciones lanzan mensajes de felicitación “navideña” tan absurdos que uno se pregunta si estamos en una sociedad libre o en una sociedad llena de miedo y prejuicios.

Los discípulos de Cristo tenemos la responsabilidad de reflejar al mundo la alegría, la luz y la esperanza que emanan de las verdades que celebramos estos días. Una alegría, una luz y una esperanza que el mundo no posee, y que necesita imperiosamente. Oremos por las familias, por su unidad, por la conversión de los que rechazan el evangelio, y aprovechemos este tiempo en que muchos son confrontados con la Verdad para que puedan reflexionar, acercarse a Jesucristo y acoger al Salvador que vino a buscarnos a cada uno de nosotros para sacarnos de las tinieblas y trasladarnos a su reino de luz.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • Los evangelios narran los hechos que recordamos y celebramos estas fechas y que dan sentido a la Navidad: “El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2,10-11).
  • Estos acontecimientos nos afectan directamente, y hacen que tengamos que posicionarnos en uno u otro sentido: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, […] y el mundo no la conoció. […] Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Jn 1,14.10.12).
  • Los que rechazan la luz permanecen en las tinieblas. Pero la Palabra tiene el poder de transformarnos y liberarnos: “Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rm 12,2).
  • A esa nueva vida en Cristo por el Espíritu somos llamados todos, de forma que podamos irradiar el conocimiento y el buen olor de Cristo a este mundo que perece en la ignorancia y en las tinieblas del pecado: “¡Gracias sean dadas a Dios, que nos lleva siempre en su triunfo, en Cristo, y por nuestro medio difunde en todas  partes el olor de su conocimiento!” (2 Co 2,14). “Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo” (2 Co 4,6).
Oración particular para este mes: 

Padre, te damos gracias por el don de tu Hijo Jesús, quien fue enviado en la plenitud de los tiempos al mundo para salvar a los hombres, alejados y enemigos de ti por el pecado, reconciliándonos contigo por su sangre inocente.

Señor Jesús, Cordero de Dios, te alabamos por no retener ávidamente tu condición divina, sino humillarte por amor y obediencia. Ahora eres exaltado por la eternidad y fuente de salvación para todos los que por medio de ti se acercan a Dios. Mira con compasión a tantos que resisten tu luz, y en este tiempo de gracia, toca sus corazones fríos y sus mentes vacías y embotadas, rescátalos de las seducciones del mundo y de la carne, de los engaños del diablo y de la vida de pecado que conduce a la perdición. Bendice a los niños, a los jóvenes, a los matrimonios, a las familias. Que venga tu reino de justicia, paz, amor, gozo, unidad y vida en el Espíritu.

Espíritu Santo, Defensor nuestro y Maestro que revelas la Verdad, que muestras a Cristo, trae el conocimiento del Salvador a esta generación, a nuestra tierra, para gloria del Padre y bien de los hombres. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 19 de Diciembre
Palabra inspirada: