Por los esclavos de los vicios

El plan perfecto de Dios es conducirnos a la verdadera libertad por medio de Jesucristo, quien derrotó a nuestros enemigos y quebró su poder, para que en Cristo tengamos una nueva vida, victoriosa y libre, sobre todo pecado, todo vicio y toda esclavitud. Los vicios e ídolos que se han extendido por España son una marea de perversión, de maldad, de engaño y de cautividad, que encierra a muchos, cientos y cientos, en sus mazmorras de muerte espiritual. Todo lo que toca esta marea queda contaminado. Y pocos son los que de una u otra manera no quedan debilitados o atrapados por ella.

Algunos vientos que empujan esta marea son las leyes que promueven la perversión, la debilitación de la familia y de la sociedad, la enseñanza que se pretende, liberal y laicista, que presenta como bueno “probarlo todo”, como algo normal, o el altavoz de los medios de comunicación, donde se promueve tanto la zafiedad, el morbo y la perversión.

Con esta situación, y ante la falta de una defensa y contraataque bien organizados, es normal que haya tantos esclavos de los vicios y de todo tipo de perversión.

Las primeras generaciones de cristianos, muchos de los cuales dieron su vida en martirio por amor a Jesucristo, fueron rescatados de la marea de idolatría y vicios de su época. Y tuvieron la fuerza suficiente para transformar la sociedad de su tiempo, por su fidelidad y por su amor a su Señor y Salvador. ¡El poder de la cruz de Cristo en acción! Invoquemos este poder para parar toda la marea de perversión en España y rescatar a muchos de los esclavos de los vicios e idolatrías.

Dios ama España, y su voluntad es de salvación. Si tan sólo un ciento de esclavos alcanzan la libertad y se convierten en adoradores del Dios vivo, la gloria de Dios cubrirá nuestra tierra y detendrá muchas plagas de maldad.
 

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • Pablo enseña a escapar de los vicios como de un peligro realmente mortal “La fornicación, y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos. Lo mismo de la grosería, las necedades o las chocarrerías, cosas que no están bien; sino más bien, acciones de gracias. Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios” (Ef 5,3-5).
  • Los primeros cristianos fueron rescatados de muchas esclavitudes, acogiendo la libertad de los hijos de Dios por medio de la obra de Cristo: “en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Examinad qué es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas. Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da vergüenza” (Ef 5,9-12).
  • La primera predicación de Pedro y los otros apóstoles el día de Pentecostés incluyó una vehemente exhortación a salir de los vicios del mundo: “Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: Salvaos de esta generación perversa” (Hch 2,40).
  • El propio Señor lo dejó bien claro. Acoger su palabra y convertirnos es la única forma para poder recibir su salvación y su libertad: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Ellos le respondieron: Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres? Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres” (Jn 8,31-36).
Oración particular para este mes: 

Padre, Dios eterno y santo, Dios de luz y de verdad, derrama tu misericordia sobre nuestra tierra, sanándola de su maldad, barriendo la oscuridad que la cubre y rescatando a muchos para ti.

Señor Jesús, nuestro Salvador, cubre nuestra tierra con tu preciosa sangre, y liberta a tantos esclavos de los vicios, de la inmoralidad, de la codicia, de la idolatría. Que tu Palabra toque sus mentes y corazones y sean transformados profundamente, abriéndose a tu gracia y a la verdad.

Espíritu Santo, trae el don de la conversión a nuestra tierra, para que busque a su Señor y Salvador, dejando atrás lo que la esclaviza y roba la libertad. Guía a nuestra tierra a Jesucristo, para que él reine y su gloria se extienda por todo nuestro País y por toda la tierra. Haz de muchos de los que eran esclavos, nuevos adoradores e intercesores con un celo santo. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 26 de Noviembre