Por los periodistas

El llamado cuarto poder, los medios de comunicación de masas, resulta capital para transmitir informaciones, pero también criterios, opiniones, valores, principios,… En definitiva, son una herramienta fundamental para formar o deformar las conciencias y modelar los criterios que definen la forma de pensar y de actuar de muchas personas. Nuestra generación, especialmente, gran consumidora de información y entretenimiento, vemos cómo termina por reproducir una y otra vez aquello que le llega desde estos medios. La propaganda y la publicidad conocen bien el poder que tienen, y ¡a fe que lo usan!

Es responsabilidad de los profesionales que usan estos medios realizar su actividad buscando siempre la verdad y el bien, no cediendo a la tentación de buscar la manipulación o la deformación de la verdad en función de intereses particulares. Sin embargo, aunque en un principio muchos de estos profesionales tengan una noble intención de ejercer su profesión desde una neutralidad y con un sano espíritu de servicio, las presiones que recaen sobre ellos son con frecuencia demasiado fuertes, y en todo caso los criterios que poseen son muy a menudo mundanos y carnales, por lo que no pueden transmitir lo que no tienen, cuando desconocen la palabra de Dios y no han entregado sus vidas a aquel que dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12).

Asimismo, los cristianos que desempeñan su trabajo en los medios de comunicación con frecuencia sufren persecución por el hecho de ser cristianos, o ceden a la tentación de contemporizar con el mundo, asimilando en parte su mentalidad a la de los que permanecen en las tinieblas, ocultando la verdad que ellos han conocido y transmitiendo criterios confundidos. Los medios de comunicación no son un lugar cómodo ni fácil, pues parecen dominados por una marea de pensamientos y criterios contrarios al evangelio, pero los creyentes no debemos doblegarnos a la cultura dominante en aquellos puntos en que es contraria a la verdad, a la recta razón y a los principios innegociables inseridos en nuestra conciencia y revelados por el Espíritu y accesibles a todos los hombres. Es más, si nosotros no somos portavoces de esos principios, ¿quién lo será?

Oremos por los periodistas y su difícil misión, especialmente por los periodistas cristianos.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • El Maestro dejó claro que ser su discípulo y obedecerle es la forma de alcanzar el conocimiento de la verdad, cuyo fruto es de liberación para los hombres: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,31-32).
  • Sin embargo, los enemigos de la verdad siembran la mentira y el engaño por todos los medios que pueden. De ellos dice Dios: “¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo!” (Is 5,20).
  • Esta tremenda batalla se libra en las mentes de los hombres: “las armas de nuestro combate no son carnales, antes bien, para la causa de Dios, son capaces de arrasar fortalezas. Deshacemos sofismas y toda altanería que se subleva contra el conocimiento de Dios y reducimos a cautiverio todo entendimiento para obediencia de Cristo” (2 Co 10,4-5).
  • Somos llamados a anunciar la verdad por todos los medios a nuestro alcance, incluidos los medios de comunicación social: “Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados” (Mt 10,27).
  • Todo comunicador cristiano es llamado a profundizar su comunión con el Maestro y ser lleno del Espíritu, para realizar su misión a imagen de Cristo, en quien se cumple lo que profetizó Isaías: “El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahveh, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido” (Is 61,1-3).
Oración particular para este mes: 

Padre, Dios de luz y verdad, de santidad y de compasión, te presentamos a todos los que ejercen el periodismo, los que usan los medios de comunicación, los que crean opinión y forman las conciencias con sus reflexiones y juicios de valor. Te pedimos que tu luz y tu verdad los guíen para conocer la verdad y anunciarla. Que el amor con que amas a cada hombre, y por el que entregaste a tu Hijo, transforme sus vidas, sus mentes y sus palabras.

Señor Jesús, Luz de este mundo, ilumina a los periodistas para que de ese modo no sean guías ciegos guiando a otros ciegos, sino luces que señalen hacia la Luz.

Espíritu Santo, te presentamos especialmente a los periodistas cristianos. Dales la luz, el discernimiento, la valentía, la prudencia, el poder y la unción para ser comunicadores y mensajeros de la paz y la verdad, para ser instrumentos, dóciles a ti, para la extensión del Reino del Padre, para gloria de Dios y bien de los hombres. Protégelos en medio de toda tentación y líbralos de las redes del mal. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 27 de Marzo