Por las mentes confundidas

"Todo el que crea en él no será confundido" (Rm 10,11).

La mente humana es una maravilla, pero al mismo tiempo es origen de innumerables problemas y sufrimientos. Los pensamientos, imaginaciones, criterios, opiniones, valoraciones, recuerdos, sentimientos, que pasan y residen en nuestras mentes conforman nuestra vida en definitiva, porque más allá de nuestra experiencia, nuestro enfoque de las cosas nos hace tomar decisiones que marcan nuestra vida y nuestro futuro. Nuestras mentes, por tanto, son un arma poderosa, para bien o para mal. El enemigo sabe esto, y ataca de todas las formas posibles nuestros puntos débiles. El engaño es su arma favorita. Y junto con el engaño, uno de los ataques principales viene en forma de confusión.

Hoy en día, el uso –mal uso- de los medios de comunicación, hace que nuestras mentes estén expuestas a un sinfín de estímulos e informaciones que acaban por propagar una gran confusión de principios y criterios morales y anestesiar muchas conciencias. Lo que parecía firme antes ahora ya no es mantenido por muchos, y al revés. Las encuestas de opinión nos hablan de esta realidad. Algo parecido podríamos decir refiriéndonos al efecto en las mentes de las personas de los mensajes de los líderes artísticos, políticos o deportivos, e incluso religiosos.

Cuando las mentes se ven envueltas en la confusión, cualquier cosa es posible, ya sea por la facilidad de ser manipuladas, ya sea por lo impredecible de las decisiones y actuaciones de esas personas confundidas. Ésta parece la situación generalizada en España, de una tremenda confusión en cuanto a principios, criterios, moral y valores. Cuando la confusión afecta a áreas secundarias de nuestra vida, no resulta tan importante, pero cuando se trata de aspectos vitales, el asunto adquiere un cariz preocupante, de vida o muerte.

Pero, ¿dónde anclar nuestras mentes y conciencias? La respuesta que no pasa: El mundo necesita conocer los criterios firmes y estables de la palabra de Dios, la firmeza de los principios del evangelio, para no ser "llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error" (Ef 4,14).

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • La palabra de Dios nos exhorta: "no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (Rm 12,2), señalando que puede haber una situación de mente carnal o mundana y otra de mente renovada. Entre medias, a mitad de camino, podríamos hablar de mente doble. El resultado de una u otra mente, lo que nos interesa, es totalmente diferente: sólo la mente renovada por los criterios de la palabra de Dios alcanzará sabiduría y podrá discernir y conocer la voluntad de Dios; en otras palabras, tendrá claridad para conocer la verdad.
  • Por el contrario, el pecado y la falta de obediencia a la palabra de Dios son las principales razones que conducen a la confusión: "Acostémonos en nuestra vergüenza, y que nos cubra nuestra propia confusión, ya que contra el Señor nuestro Dios hemos pecado nosotros como nuestros padres desde nuestra mocedad hasta hoy, y no escuchamos la voz del Señor nuestro Dios" (Jr 3,25).
  • El fruto de la creciente perversión de las naciones ha sido en primer lugar una gran confusión (cf. Sb 10,5).
  • En contraste, la palabra de Dios nos asegura que la fe en el Señor nos mantiene anclados en la verdad y nos libra de la confusión: "Todo el que crea en él no será confundido" (Rm 10,11). Para ello, tenemos a nuestro alcance las palabras salidas de la boca de Dios, sus mandamientos, por los que podemos guiar nuestra vida sabiamente: "Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido" (Sal 119,80). El resultado: "mi pueblo no será confundido jamás" (Jl 2,27).
  • El Señor nunca deja confuso a quien confía en él, la experiencia de Israel así lo atestigua: "En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos" (Sal 22,4-5). Pero la confianza en las propias fuerzas humanas o en los hombres lleva a lo contrario, e Israel también lo comprobó en propias carnes: "La fuerza del Faraón se os convertirá en vergüenza, y el amparo de la sombra de Egipto, en confusión" (Is 30,3).
  • Además, bajo la esclavitud del maligno los hombres se encuentran bajo una capa de oscuridad. De las mentes de los hombres se dice: "cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo" (2 Co 4,4).
  • Pero cuando vivimos como hijos de Dios tenemos el antídoto y la solución para los ataques que recibirá nuestra mente: "Dios no es un Dios de confusión, sino de paz" (1 Co 14,33). Por eso Pablo desea a los discípulos: "que la paz de Cristo presida vuestros corazones" (Col 3,15).
Oración particular para este mes: 

Padre, Dios de orden, de luz y de paz, te pedimos que derrames tu misericordia sobre todos los que andan confundidos, cautivos en sus mentes de criterios engañosos, incapaces de conocer y vivir tu perfecta voluntad para sus vidas y de ordenar así sus vidas y dirigir sus pasos sabiamente. Que la luz de lo alto brille sobre ellos y sean encaminados por el camino de la paz, que la Palabra de la salvación llegue a sus mentes y corazones y puedan adherirse a ella y confiar en ti, y así nunca más verse confundidos.

Señor Jesús, Roca que nos salva, ¡reprime y reprende a nuestros enemigos espirituales que siembran y difunden la confusión en las mentes de los hombres!

Espíritu Santo, fuente de luz y verdad, te pedimos que protejas a los hombres sencillos de todo ataque de confusión, libertes a los más confundidos, despiertes y saques de su confusión a todos los que viven con una mente doble, y selles en sus mentes las palabras del Maestro. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 17 de Mayo
Palabra inspirada: