ORAR CON FE APROPIADA

Es otra de las leyes importantes de la intercesión. Cuando el Maestro nos habla de la importancia y de la eficacia de la fe en la oración establece principios tan firmes como éstos:

  • "Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis" (Mc 11,24).
  • "Todo es posible para quien cree" (Mc 9,23).
  • "Yo os aseguro: lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará" (Jn 16,23).

Las frases citadas pueden dar suficiente claridad acerca de la necesidad de la fe en la oración de intercesión. En la vida de Jesús encontramos numerosas situaciones en que las personas acuden a él intercediendo por otros, y vemos cómo la fe es el resorte que empuja a Jesús a responder a tales intercesiones:

  • En Mateo 9,1-8 se nos habla de la curación de un paralítico, en la que se aduce como razón la fe de otros: "Viendo Jesús la fe de ellos" (9,2).
  • En Mt 9,20-22 encontramos a la hemorroísa que decía para sí: 'Con sólo tocar su manto quedaré curada'. Jesús, -al sentirse tocado- se volvió, y al verla le dijo: 'Animo, hija, tu fe te ha sanado'.
  • Cuando Jesús va a resucitar a Lázaro, dice a Marta: "¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?" (Jn 11,40).
  • Y en Hb 11,6 se nos recuerda que "sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan".

¿Qué es, entonces, orar con fe apropiada?

  • Orar con fe es orar con confianza de hijos, creyendo que Dios es nuestro Padre y que sus oídos y sus manos están abiertos a las necesidades de sus hijos: "Y al orar, no charléis mucho... porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo" (Mt 6,7-8).
  • Orar con fe es orar poseyendo "la garantía de lo que se espera y la prueba de las realidades que no se ven" (Hb 11,1), y por tanto descansar con paz en nuestro Padre, porque nos situamos más allá de la apariencia de todo lo que nos rodea, pues "¿quién se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y fue desatendido?" (Si 2,10).
  • Orar con fe supone siempre que no tenemos la visión de los resultados que se van a seguir a nuestra oración. La fe nos lleva a creer firmemente que, si oramos de acuerdo con sus normas, Dios nos escucha y nos responde, si bien no sabemos cuándo o cómo nos va a responder. Y es únicamente aquí donde hay lugar para la duda, pero no podemos poner en duda que Dios nos oye. No es correcto decir que Dios no nos escucha porque no nos da lo que le pedimos en el momento en que se lo pedimos y del modo como esperamos recibirlo. La soberanía, la providencia y el amor de Dios están por encima de nuestros caprichos y de nuestras capacidades para entender.
  • Interceder con fe quiere decir con toda la fe necesaria y con la calidad de fe necesaria. Podemos orar con fe, pero insuficiente; o es posible que oremos con una fe cuyas características no se conforman con las que Dios espera de nuestra fe. En tal caso estamos fallando por problema de calidad o de intensidad, aunque para nosotros sea difícil medir la una o la otra.