Interceder con autoridad y poder (7)

De la enseñanza de la palabra de Dios sobre la lucha espiritual se deduce:

  • El Señor es nuestra fuerza y en él sólo está nuestra victoria (cf Ef 6,10).
  • Hay que enfrentarse al diablo (cf 6,11).
  • Hay que revestirse de las armas de Dios (cf 6,11.13).
  • Son las únicas que nos capacitan para la lucha (cf 6,11.13).
  • La lucha contra Satanás y sus huestes es real (cf 6,12).
  • Los enemigos no son una perita en dulce (cf 6,12).
  • Dificultad añadida: son enemigos espirituales (cf 6,12).
  • La armadura tiene que ser completa (cf 6,13).
  • El uso correcto de las armas de Dios lleva implícita la victoria (cf 6,13).
  • Los tiempos de lucha son días malos (cf 6,13).
  • Permanecer firmes (cf 6,13) es posterior a la empresa de haberse enfrentado al enemigo y haber llevado a cabo todas las acciones contra él. Estar firmes implica estar armados hasta los dientes con la armadura de Dios (cf 6,14).

Entre las armas descritas por Pablo para la lucha espiritual, hay unas que tienen carácter defensivo, como el escudo, la coraza y el casco; pero otras son claramente ofensivas, como la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, o el evangelio. La fuerza de la Palabra de Dios, de la proclamación del Señorío de Jesús, de su misericordia, de su salvación, etc., significa atacar el reino enemigo con las armas que más daño le pueden hacer.