Jesucristo intercediendo: Presentación y aval en favor de los discípulos.

"He manifestado tu nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado: y han guardado tu Palabra... Las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado" (Jn 17,6-8).

¨ ¡Una buena carta de presentación! Podría parecer que de recomendación; pero lo que hace Jesús es decir llanamente la verdad; no está pidiendo favores, entre otras cosas porque ni sabe, ni debe, ni los necesita. Se limita a presentar sus discípulos al Padre y hablarle de su situación, de los progresos que han hecho como tales.

¨ ¿Es que el Padre no lo sabía? Si el hecho de que el Padre conozca las necesidades del mundo pudiera eliminar la oración de intercesión, ésta no sería necesaria, porque él lo sabe todo a la perfección. Pero Jesús no está intentado llevar conocimiento a la mente del Padre o despertar su corazón, sino presentarle una oración en favor de ellos, de situarse en su posición de intercesor, de hacerlo correctamente y de lograr el éxito.

¨ Y aún hace otra cosa curiosa el Señor: razona ante el Padre con un razonamiento firme y fundado en la Palabra. El les ha dado a conocer la Palabra, los discípulos la han acogido y la han guardado y, en consecuencia, han creído en el Hijo. ¿Hacen falta más razones para avalar a sus discípulos y rogar al Padre por ellos?