Por los niños

"Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis" (Mt 19,14)

Al comienzo de este nuevo año vamos a fijarnos con esperanza en los que formarán una nueva generación, en nuestros niños. Muchas madres llevan en su seno a los futuros líderes de nuestro país, muchos padres, madres y abuelos están educando en sus familias a los futuros padres de familia de la próxima generación, muchos niños que están acercándose a Cristo o que aún no lo conocen en este momento serán grandes hombres y mujeres de Dios que llevarán a muchos otros al Señor en España y por todas las naciones hasta los confines de la tierra.

Pero el diablo tiene otro plan. Él odia a los niños, porque odia la vida, la inocencia, y sobre todo no soporta que esos niños estén cerca de Dios y le lleguen a servir. Por ello, quiere acabar con muchos ya en el vientre materno. También pretende infeccionar a muchos y alejarlos de Dios por medio de la fuerza del mundo y una educación impía. Con muchos pretende usar del maltrato y el abuso. Con otros, enseñarles con la abundancia material y la pobreza moral el camino del egoísmo, la soberbia y la dureza de corazón.

Es tiempo de levantarse por nuestros niños, y decirle al diablo que no conseguirá su objetivo. El poder de la intercesión hará que muchos sean librados de sus garras perversas, protegidos de multitud de peligros y guiados hacia los caminos del Señor. La oración perseverante por los niños hará que la gracia de Dios sea multiplicada sobre ellos mil veces más en esta próxima generación, y los planes de Dios sobre sus tiernas vidas se puedan llevar a cabo.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • Dios se llama "Padre de los huérfanos" (Sal 68,6). Él tiene presentes a aquellos que son olvidados de los hombres o que se encuentran desprotegidos, especialmente a los más indefensos, a los niños.
  • Su palabra nos recuerda cómo es su amor: "¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido" (Is 49,15).
  • Jesús mostró este mismo amor y predilección por los niños, pues los bendecía imponiéndoles las manos (cf. Mt 19,15). Y manifestó su deseo de tenerlos junto a él y derramar sobre ellos sus bendiciones: "Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos" (Mt 19,14).
  • El Maestro expresó claramente el valor que tienen los niños a sus ojos: "Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18,10).
  • Al tiempo que reservó algunas de sus palabras más duras para los que abusan o escandalizan a los pequeños: "Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar" (Mt 18,6)
  • Pero más aún, el Señor cuenta con los niños: "¿No habéis leído nunca que de la boca de los niños y de los que aún maman te preparaste alabanza?" (Mt 21,16).
  • Dios quiere usarlos para llegar a otros niños e incluso para evangelizar a los adultos: "Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte" (1 Co 1,27). Así hizo con niños y jóvenes como Samuel (cf. 1 S 2,26), David (cf. 1 S 17,14.34-35), Daniel (cf. Dn 1,17) o Jeremías (cf. Jr 1,7), y así prometió hacer en estos tiempos: "yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán" (Jl 3,1).
Oración particular para este mes: 

Padre, traemos ante ti a cada niño, cada criatura en este país, desde los que son concebidos a los bebés lactantes hasta los que ya crecen aprendiendo rápidamente de todo lo que les rodea. Tú los amas con predilección y tienes planes de amor y de vida para cada uno de ellos.

Invocamos tu bendición abundante sobre cada una de sus vidas, de manera que los que van a conformar la próxima generación en nuestro país sean un pueblo santo que viva en una tierra bendita.

Protege, te lo pedimos, a los que sufren cualquier amenaza o peligro, a los que están solos o heridos, a los que no reciben los cuidados y la instrucción en la verdad. Que tus ángeles les lleven tu bálsamo de amor y tu protección.

Como con Timoteo, que desde niño conocía tu Palabra,, te pedimos que tu Palabra llegue a cada uno y tu Espíritu les abra los oídos espirituales para descubrir en tu Palabra la verdad y la luz de lo alto.

Tú que socorriste a Moisés o a Ester y les pusiste tutores según tus planes, pon al lado de estos niños quienes les puedan cuidar, educar y guiar hacia ti, de forma que puedan crecer en estatura, sabiduría y gracia.

Prepárate de nuevo alabanza de la boca de los niños y de los que aún maman. Levanta una generación que honre tu santo nombre y te bendiga.

Señor Jesús, que quieres tener a cada niño cerca de ti, posa tu mano sobre sus cabezas como acostumbrabas hacer y bendice a estos niños que te presentamos, de forma que sus vidas sean cambiadas por tu poder.

Querido Espíritu Santo, derrama tu presencia, tu sabiduría, tu amor y tu paz en cada niño, que te conozcan y puedas acercarles a Jesús y llevarles a la verdad completa. Y te pedimos que los llenes de tus dones y los uses para la extensión del reino del Padre. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 27 de Enero.
Palabra inspirada: