Por los jóvenes

"Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno" (1 Jn 2,14)

Si nuestra plataforma –Intercesores por España- cree en una renovación espiritual para nuestra tierra, ésta tiene mucho que ver con nuestros jóvenes. Ellos son la generación emergente, con la que Dios cuenta para derramar su gracia, cambiar el rumbo de nuestro país y conducirlo a los pies de Cristo, hombres y mujeres de Dios cuyas vidas y testimonio sean usadas poderosamente por el Señor.

Sabemos que la adolescencia y la juventud es una edad de cambios, de crisis, de esperanzas, de sueños, de frustraciones, pero sobre todo los jóvenes poseen una apertura y una sensibilidad especial para las cosas del Espíritu. Por un lado todo esto es una debilidad, pero por otro lado es una fortaleza. Si se dejan seducir y arrastrar por el mundo y las malas compañías y ejemplos, muchos son barridos fácilmente. Pero si se dejan seducir por el Maestro, si encuentran al Señor, la Roca verdadera, y le confían sus vidas, se encuentran en un momento decisivo cuando la fuerza de Dios se puede manifestar en ellos con un vigor tremendo, como en Jeremías, "para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar" (Jr 1,10).

Ellos están empezando, tienen todo el futuro por delante. El diablo lo sabe, y quiere truncar sus vidas. Oremos para que se establezca en sus vidas el propósito y los planes de Dios.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • En la palabra de Dios no se deja a los jóvenes a un lado, en un segundo lugar, limitados simplemente a escuchar y obedecer a los mayores. Al contrario, nadie tiene el privilegio de la verdad, sino que se acerca a ella quien tiene el corazón recto y busca a Dios con sinceridad. Muchas de las grandes obras de Dios fueron llevadas a cabo con la colaboración de hombres y mujeres jóvenes, a veces muchachos, como José, David, Jeremías, Daniel, Rut, Ester, María o el mismo Hijo de Dios, Jesucristo.
  • La mayoría de los apóstoles, igualmente, eran jóvenes, algunos muy jóvenes, como Juan y Marcos. Pero el Señor quiso que estuviesen con él, que aprendiesen directamente de él, y los dotó de autoridad enviándolos a realizar las mismas obras que él había hecho y aún mayores (cf. Jn 14,12). Y para los jóvenes es también la promesa del Espíritu: "derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones" (Jl 3,1)
  • Sin embargo, el diablo ha querido apartar a los jóvenes de Dios, sembrando desde el principio la rebeldía y el pecado, como medio para alejarlos de la vida y conducirlos a la muerte. La historia se repite, desde que Caín mató a su hermano Abel (cf. Gn 4,8) hasta nuestros días.
  • Pero parece que en estos últimos tiempos la inmoralidad y las atracciones del mundo están más fuertes que nunca, tratando de capturar y hacer rehenes suyos a cuantos más jóvenes sea posible, usando como lazos el sexo desordenado, la música del mundo, el alcohol, las drogas, un ocio insano, el egoísmo y el materialismo: "Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías" (Judas 18).
  • Por eso son tiempos de lucha. Deben sonar las trompetas de guerra en el pueblo de Dios. No podemos permitir que el diablo nos siga robando esta preciosa generación de jóvenes. Debemos ponernos en la brecha por nuestros jóvenes, pero además enseñarles a defenderse y a luchar, como Juan, ya anciano, enseñó a quienes pastoreaba: "Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno" (1 Jn 2,14).
Oración particular para este mes: 

Padre, oramos por nuestros jóvenes. Tú los amas y confías en ellos, porque sabes que son capaces de rendirte sus vidas y luchar con decisión por el Reino. Son un inmenso ejército. Pero Padre, ¡tantos de ellos están cautivos del enemigo! Tócalos, con tu misericordia, tócalos, con tu poder, y rescátalos para ti.

Llama a cada joven que se encuentre perdido, desanimado, sin esperanza, a cada uno que esté al borde del suicidio o de lanzarse en manos del maligno en el mundo de las drogas, el ocultismo o cualquier otra trampa. Rescata poderosamente a cuantos se encuentran al borde de cualquier peligro, ¡sálvalos, por tu amor!

Señor Jesús, tú tienes un plan para cada joven, para cada una de esas vidas que tan bien conoces. Acércate a ellos, que te conozcan como su Amigo, su Señor, su Salvador. Como a aquel joven rico a quien miraste con amor, o como a Lázaro, por quien lloraste, llámalos, para que puedan responder a tu invitación y seguirte cada día de sus vidas. Que tu perfecta voluntad se realice en sus jóvenes vidas, y todo plan del enemigo sobre ellos sea cancelado, por tu poder.

Y Espíritu Santo, que los amas y deseas derramarte sobre ellos, toma sus vidas rescatadas por la sangre de Cristo y rocíalas con tu santa presencia y con tu santa unción, para levantar a esta generación, a ese ejército poderoso que desea el Padre y que tomará esta tierra, según tus planes. Que sean usados por ti para alcanzar a los demás jóvenes, y para llegar no sólo a su vecindario, a su tierra, a su región, sino hasta a los confines de la tierra. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 31 de Marzo.
Palabra inspirada: