Por los enfermos mentales

"le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó" (Mt 4,24)

Las enfermedades mentales son uno de los males más terribles que afligen a la humanidad. Cuando la limitación es física, los hombres solemos comprender mejor la situación y tratamos de luchar contra la enfermedad con los medios a nuestro alcance. Sin embargo, las enfermedades psiquiátricas suelen ser vistas con un halo de misterio y de derrota, un sentimiento de desesperanza e impotencia mayores que en algunas enfermedades físicas graves. De manera que además del sufrimiento de la enfermedad en sí, los enfermos y sus familias muchas veces sufren por la estigmatización que a menudo acompaña a este tipo de dolencias.

Sin embargo, como intercesores, debemos afirmar que hay motivos para la esperanza. Conocemos a Jesucristo, y creemos firmemente que él, quien es el mismo ayer y hoy y siempre, desea tocar y sanar por medio de su Espíritu y sus discípulos a tantos enfermos de dolencias diversas como tocaba y sanaba cuando caminaba por Palestina. Centrémonos en orar con fe por los enfermos mentales, aquellos que están internos en los psiquiátricos y aquellos que viven con sus familias y entre sus vecinos.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • Dios establece desde el principio una alianza con su pueblo en la que promete alejar las enfermedades y traer bendiciones sobre los que le obedeciesen: "No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto al Señor, vuestro Dios. Yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré de ti las enfermedades" (Ex 23,24-25).
  • Jesucristo manifestó que el Reino de Dios había llegado a nosotros demostrando su poder sobre la enfermedad y sobre todo tipo de enfermedades: "le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó" (Mt 4,24).
  • El Hijo de Dios mostraba el corazón del Padre, lleno de compasión y misericordia hacia todos cuantos sufrían de dolencias diversas. Ante las multitudes abrumadas por diversos problemas actuó movido por su compasión: "vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos" (Mt 14,14).
  • Jesucristo se compadecía igualmente de los dramas familiares, como de aquellos padres angustiados ante la enfermedad de un hijo, en Cafarnaúm. El padre le rogaba: "Señor, baja antes que se muera mi hijo" (Jn 4,49). El Maestro curó al niño y sanó el corazón de los padres, devolviéndoles la alegría.
  • Dios es especialista en restaurar vidas y levantar a los caídos, poniéndolos delante del mundo como testimonio de que hay un Salvador en medio de su pueblo: "Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte" (1 Co 1,27). Lo mismo él desea hacer con muchos enfermos mentales: restaurar sus vidas y convertirlos en poderosos testigos de su amor y su poder.
Oración particular para este mes: 

Padre, oramos por tantos enfermos mentales que hay a nuestro alrededor, bien viviendo en psiquiátricos o en sus casas. Tú los amas y deseas tocar y restaurar sus vidas. Tú te compadeces de sus sufrimientos y del de sus familiares. Actúa, te lo pedimos, conforme a tu misericordia, tocando sus vidas. Que los oprimidos por el diablo sean libres por el poder de la cruz de Jesucristo. Que los que sufren cualquier enfermedad hereditaria sean sanados por el poder de su sangre derramada en aquella cruz y sobre su frente por causa de la corona de espinas. Que los que no han podido resistir acontecimientos dolorosos o traumáticos, o no han sabido reaccionar ante las exigencias de la vida, sean sanados y encuentren la salud y el equilibrio por el poder de la resurrección de Jesucristo. Espíritu Santo, trae a todos ellos la vida de lo alto, la vida nueva, la luz y la sabiduría verdaderas, que son locura para el mundo, pero que revelan a quienes las acogen los secretos que todos los hombres necesitamos entender y vivir. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 29 de Septiembre.
Palabra inspirada: