Por los atados al alcohol

"No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu" (Ef 5,18)

El alcohol es otra droga que causa estragos por su aceptación social. La facilidad del acceso al alcohol, junto al modelo de pautas de consumo abusivas consideradas normales por parte de los adultos, hacen que muchos menores, niños todavía, se inicien en el consumo de alcohol. Además, en la adolescencia muchos chicos y chicas usan el alcohol como modo de ‘diversión’ y de desinhibición para las relaciones sociales. Los famosos botellones han convertido nuestras ciudades en tristes testigos de un modo de ocio nocivo para la salud, alienante, despersonalizador, y que refleja una juventud pobre de ideales y esclava de su inmadurez y su falta de personalidad y de valores morales.

Y es que, aunque la inmensa mayoría no sean consciente, el alcohol no es una broma. Su consumo abusivo trae consecuencias muy perniciosas, además de crear dependencia y adicción, como todas las drogas.

Los adultos que padecen alcoholismo lo saben mejor. Frecuentemente, su cuerpo les recuerda que están pagando un alto precio por el consumo de alcohol. Pero las enfermedades físicas o el peligro de una muerte repentina o prematura parecen a veces consecuencias menores a sus víctimas al lado de la quiebra familiar, la ruina económica, el fracaso profesional y laboral, o la marginación social a que suele conducir el alcoholismo.

Dentro de la realidad espiritual sabemos que la borrachera es un pecado y como tal trae consecuencias de muerte, y además sabemos que los demonios se mueven muy a gusto en un hábitat de pecado de alcoholismo, aprovechando este vicio para oprimir a los hombres.

Los intercesores no podemos permitir que en España campe a sus anchas este pecado y que tantos jóvenes y tantas familias sigan sufriendo las consecuencias de esta esclavitud. Se requiere nuestra oración para que la atmósfera espiritual dé un giro y donde reina el alcohol reine el Espíritu Santo, de forma que los hombres puedan ser realmente libres.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • Dios conoce cómo somos los hombres, qué cosas nos gustan, o cómo manifestamos nuestra alegría. Por ello, la Biblia reconoce: "el vino recrea el corazón del hombre" (Sal 104,15). Jesucristo mismo, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino permitiendo que los comensales no se quedasen sin vino (cf. Jn 2,1-11).
  • Pero la palabra de Dios advierte de lo engañoso de las bebidas alcohólicas, pues llamando a la puerta de la concupiscencia alimentan a nuestro enemigo interior, la carne: "No mires el vino: ¡Qué buen color tiene!, ¡cómo brinca en la copa!, ¡qué bien entra! Pero, a la postre, como serpiente muerde, como víbora pica. Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son. Estarás como acostado en el corazón del mar, o acostado en la punta de un mástil" (Pr 23,31-34).
  • En la Antigua Alianza muchos hombres y mujeres consagrados a Dios hacían voto de no probar bebidas alcohólicas; eran los nazir: "Si un hombre o mujer se decide a hacer voto de nazir, consagrándose a Yahveh, se abstendrá de vino y de bebidas embriagantes" (Nm 6,2-3). Los sacerdotes que realizaban el servicio del Templo tampoco probaban alcohol: "Cuando hayáis de entrar en la Tienda del Encuentro, no bebáis vino ni bebida que pueda embriagar, ni tú ni tus hijos, no sea que muráis. Decreto perpetuo es éste para vuestros descendientes" (Lv 10,9).
  • El apóstol Pablo recomienda también no beber vino en general: "Lo bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad" (Rm 14,21). Aunque en cantidades comedidas pueda usarse por los efectos beneficiosos para la salud del fruto de la vid, como le recomienda Pablo a Timoteo: "No bebas ya agua sola. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones" (1 Tm 5,23).
  • La vigilancia cristiana exige dominio propio, imposible con el alcohol: "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros" (Lc 21,34).
  • La Biblia advierte que quien se aficiona al alcohol busca su ruina: "¿Para quién las «Desgracias»?, ¿para quién los «Ayes»?, ¿para quién los litigios?, ¿para quién los lloros?, ¿para quién los golpes sin motivo?, ¿para quién los ojos turbios? Para los que se eternizan con el vino, los que van en busca de vinos mezclados" (Pr 23,29-30).
  • También condena Dios duramente el pecado de los que usan el alcohol para seducir a los demás, arrastrándolos a la bebida y a la lujuria: "¡Ay del que da de beber a sus vecinos, y les añade su veneno hasta embriagarlos, para mirar su desnudez!" (Hb 2,15).
  • La consecuencia más terrible del alcoholismo es que nos aparta de la vida eterna: "ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios" (1 Co 6,10).
  • Los hijos de Dios no tenemos porqué seguir las costumbres del mundo, ni celebrar las fiestas como el mundo, pues tenemos una fuente muy superior de gozo, el Espíritu Santo: "No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu" (Ef 5,18).
Oración particular para este mes: 

Padre, oramos por todos los atados al alcohol. Ellos son víctimas de una esclavitud que destruye su cuerpo, su alma, su familia, y que los aleja de la vida eterna. Sus vidas se destruyen por sus propios pecados. Pero tú has entregado a tu Hijo en la cruz para que su sangre purifique de todo pecado y liberte de toda opresión a cada hombre.

Toca, Espíritu Santo, las vidas de estos hermanos nuestros, para que vean la luz de la vida, la esperanza y la verdad en Cristo, y puedan arrepentirse de sus pecados y clamar a tu misericordia.

Señor Jesús, lava con tu sangre preciosa a estos hombres cuyas vidas están casi destruidas. Perdona sus pecados y reprende a todo demonio que oprime sus vidas por medio de la esclavitud del alcohol. Hazlos libres para ti, para seguirte, para disfrutar una vida nueva, abundante y eterna.

Ten misericordia también, Señor, de los niños y adolescentes que son iniciados en el consumo de alcohol como si fuese un juego o una hazaña. Líbralos de esta influencia por tu misericordia, y que no se vean arrastrados hacia el alcohol en adelante.

Y toca, Señor, a cada familia que tiene a un enfermo de alcoholismo en su seno. Dales tu gracia y tu poder para amar y perdonar como tú y para permanecer firmes en ti mientras tu poder es liberado en medio de estas familias para restaurar y salvar uno a uno a todos sus miembros. Ven, Espíritu Santo, a llenar a aquellos que has liberado. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 24 de Noviembre.
Palabra inspirada: