Para que el Señor detenga la plaga de la inmoralidad sexual

"Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual. Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (Rm 12,1-2).

Nuestra sociedad está enferma en muchos aspectos. Dentro de la frivolidad con que se tratan muchos asuntos, el sexo es uno de los peor parados. En general, se identifica sexo con diversión, y no se relaciona con un compromiso y una entrega dentro de una relación de amor conyugal genuino, y como instrumento que Dios da a la pareja para colaborar con él en la concepción de nuevos seres humanos.

Por esto mismo, los jóvenes no son preparados para la madurez que requiere la práctica del sexo en la vida conyugal ni para la paternidad. Antes bien, se les ofrece un sucedáneo barato. El lema es: todo vale, pruébalo. Por tanto, aquí también, como en otras áreas, lo intrínsecamente bueno, creado por Dios dentro de un orden para nuestra felicidad, se pervierte, trastocando de diversos modos el orden inicial, y haciendo de ello un uso inmoral y destructivo para las personas y la relaciones. Sin embargo, el mensaje de "simplemente disfruta cuanto puedas" o "si te da placer es bueno" trata de acallar las conciencias, evitando toda responsabilidad, pero produciendo como no podía ser de otro modo una generación irresponsable que no quiere dar cuentas de sus actos ante nadie, tampoco ante Dios.

En esta plaga de inmoralidad sexual, la pornografía, la promiscuidad, el adulterio, el sexo "libre", o prácticas sexuales aberrantes y enfermas, se promueven hoy en día por los medios de comunicación y han llegado a grandes sectores de la sociedad. Los medios anticonceptivos están al servicio de la inmoralidad, la publicidad usa el cuerpo humano para estimular los apetitos sexuales de los consumidores como gancho comercial. Y si hay "problemas" el aborto se ofrece como "solución" de emergencia o incluso "solución del día siguiente".

Este mes es especial, porque en él se "celebran" los carnavales, una fiesta de culto al sexo y de idolatría.

Recomendamos vivamente a los adoradores e intercesores que este mes, y especialmente la semana del 16 al 23 de febrero sea un tiempo de adoración intensa al Señor, para contrarrestar todo el culto pagano de estas fechas, y de intercesión unánime, de forma individual así como en grupos, en familia, en comunidad… por lo que el Espíritu ponga en nuestro corazón, así como por esta intención: por nuestra generación, por nuestros jóvenes, y para que el Señor detenga la plaga de la inmoralidad sexual en nuestra sociedad.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • El Maestro enseñó que "los limpios de corazón" verán a Dios (Mt 5,8), y la carta a los Hebreos nos insta a buscar la santidad, "sin la cual nadie verá al Señor" (Hb 12,14).
  • El sexo según el plan de Dios es declarado santo: "Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado" (Hb 13,4).
  • Pero quien viola el plan de Dios es merecedor de juicio: "a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios" (Hb 13,4).
  • El Nuevo Testamento recoge bajo el término griego porneia todo tipo de inmoralidad sexual, y enseña consistentemente que "quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios" (Ga 5,21).
  • Algunos de estos actos: "fornicación, impureza, libertinaje" (Ga 5,19), "inmundicia en las almas, inversión en los sexos, matrimonios libres, adulterios, libertinaje" (Sb 14,26), "adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos" (1 Tm 1,20).
  • Cuando Dios nos rescata y abrazamos la fe, el Espíritu Santo desea santificarnos, para lo que necesita que abandonemos las obras de antes, que caracterizan a los que no conocen a Dios: "Porque ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os alejéis de la fornicación, que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios" (1 Ts 4,3-5), y poder así hacer morada en nosotros: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?" (1 Co 6,19).
Oración particular para este mes: 

Padre, oramos por esta generación, por nuestros jóvenes, por nuestros matrimonios, por cada hombre y mujer.

Tú conoces y abominas el pecado de lujuria y la inmoralidad sexual tan extendida en nuestra tierra. Ten misericordia de nosotros, Señor. Perdona nuestro pecado y sana nuestra tierra.

Te pedimos, Padre, que nuestra tierra sea libre de esta plaga, que nuestros jóvenes puedan ver ejemplos santos a quienes imitar, y que pongas límite a tanta depravación e inmoralidad.

Toca, Señor Jesús, con tu luz, las mentes de los hombres que ven como normal lo que tú declaras horrible, que practican y se enorgullecen de lo que es vergonzoso.

Toma, Señor, los medios de comunicación para llevar tu luz y tu verdad, y que retroceda tanta tiniebla y engaño, tanta sensualidad y hedonismo.

Espíritu Santo, ven a llamar a conversión a quienes están envueltos en prácticas inmorales, y que conozcan el gran valor que Cristo pagó por sus vidas, derramando su sangre. Que esas vidas ahora puedan ser lavadas, regeneradas y santificadas, para tu gloria.

En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 23 de Febrero.