Para que los hombres acojan la Palabra de la salvación

"Al abrirse, tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos" (Sal 119,130).

La palabra de Dios que los discípulos del Maestro acogemos y hacemos vida no sólo debe transformar nuestras vidas, sino que es el arma poderosa capaz de transformar y dar vida a los corazones de los hombres que no conocen a Dios y que hay a nuestro alrededor. Por ello, junto con la intercesión por la salvación de los hombres, nuestro testimonio de vida como verdaderos discípulos de Cristo que han creído y están viviendo su Palabra es fundamental. Pero también habrá ocasiones para que nos pregunten o para que les ofrezcamos la verdad del Evangelio. Los cristianos no podemos ofrecer a los demás nuestras opiniones, ni siquiera sólo nuestra experiencia… sino la palabra del Dios verdadero, viva y eficaz.

Ésa es la palabra segura que está esperando el mundo, desorientado por tantas doctrinas y filosofías, por tantas informaciones y propaganda. Sin embargo, cual buena semilla que debe ser sembrada en la tierra para producir fruto, encontrará dificultades: los enemigos de los hombres se opondrán a esta siembra, que hay que acompañar de oración. Los "pájaros" querrán robar la semilla para que no anide en los corazones y el mundo querrá distraer a los hombres para que la semilla no agarre.

Nuevamente, los intercesores tenemos que acompañar el trabajo de los siervos de Dios que son enviados a llevar su Palabra, para que las oposiciones que hay para la escucha de la Palabra de Dios cedan y para que la semilla dé fruto abundante, llevando a la conversión y la salvación a los hombres de nuestra generación.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • La Biblia declara que "la palabra de Dios no está encadenada" (2 Tm 2,9), y que es "útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia" (2 Tm 3,16). Pero son necesarios hombres que la obedezcan, que la vivan, y la proclamen con autoridad, a ejemplo del Mesías-Profeta anunciado en el Deuteronomio: "Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande" (Dt 18,18).
  • Sin embargo, no siempre esta palabra es acogida. La experiencia de Ezequiel lo ilustra: "Tú eres para ellos como una canción de amor, graciosamente cantada, con acompañamiento de buena música. Escuchan tus palabras, pero no hay quien las cumpla" (Ez 33,32).
  • Hay un velo que Satanás ha tendido sobre las gentes "para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo" (2 Co 4,4).
  • Mientras los hombres se mantienen en la oscuridad, amando más el pecado, sin buscar la verdad, su corazón está embotado y sus oídos cerrados. Por eso dijo Jesucristo: "En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!" (Mt 13,14-16).
  • Por mucha oposición que haya, la palabra de Dios es "como el fuego, y como un martillo golpea la peña" (Jr 23,29), y el Espíritu Santo quiere ungir el anuncio del Evangelio y dotarle de autoridad. Los contemporáneos de Jesús se maravillaban: "Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen" (Lc 4,36).
  • La fe es despertada por el anuncio genuino de la palabra de la salvación: "la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo" (Rm 10,17).
  • Y la conversión es el fruto que le sigue, trayendo salvación y vida eterna: "Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué hemos de hacer, hermanos? Pedro les contestó: Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Mt 9,3-8).
Oración particular para este mes: 

Padre, te pedimos que envíes tu Palabra con la autoridad y la unción del Espíritu, tu Palabra viva y eficaz, y poderosa para transformar los corazones de los hombres y guiarlos a la verdad.

Señor Jesús, envía a tus discípulos y siervos para extender el anuncio de la Buena Nueva de la Salvación. Que así como tú sólo transmitías las palabras que escuchabas del Padre, así ellos crezcan en comunión contigo para ser fieles transmisores de tu Palabra.

Espíritu Santo, unge a los discípulos del Maestro y úsalos para llevar la Palabra de la verdad, y abre los corazones de los hombres a la predicación del Evangelio, aviva su fe y convéncelos de pecado, para guiarlos a la conversión y a la salvación, porque tu deseo es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.

En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
Día 27 de Abril