Por todos los que buscan la verdad

"por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura, a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte" (Lc 1,78-79)

En nuestros días no sólo se habla poco de la verdad, sino que muchas veces se hace burla de la verdad. Muchas veces se valora más la búsqueda de otra serie de cosas, como el interés personal o el prestigio, que la verdad. Además, y como forma de justificar esta postura, se difunden filosofías relativistas tratando de difuminar el valor de la verdad y de anestesiar el anhelo de verdad y de justicia que Dios puso en el corazón de los hombres y que nuestras conciencias nos recuerdan.

Lo cierto es que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, con un entendimiento capaz de conocer la realidad y sobre todo, conocerle a él, el Verdadero y Real. Pero la rebeldía del pecado hizo que los hombres se alejasen de Dios y por tanto de la fuente de la verdad. Sin embargo, la voluntad de Dios es que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2,4). Por eso envió a su Hijo Jesucristo, "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1,9), "la Verdad" (Jn 14,6). Y envió al Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad que nos revelaría a Cristo y nos conduciría a "la verdad completa" (Jn 16,13). El Espíritu Santo está en nuestros tiempos poniendo en el corazón de los hombres el anhelo de la verdad, y muchos comienzan a despertar y a buscar la verdad.

Oremos para que estos hombres y mujeres no caigan en las redes de tantos engaños y filosofías falaces que hay, promovidas por el mentiroso, el príncipe de este mundo, sino que cada una de estas personas tengan un encuentro personal con Cristo y hallen una comunidad cristiana viva donde crecer como discípulos del Señor y seguir conociéndole.

Fundamento de la Palabra de Dios: 
  • El hombre puede conocer la verdad: "lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad" (Rm 1,20).
  • Pero el pecado trajo como consecuencia que los hombres "se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos" (Rm 1,21-22).
  • Además, bajo la esclavitud del maligno los hombres se encuentran bajo una capa de oscuridad. De las mentes de los hombres se dice: "cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo" (2 Co 4,4).
  • Jesucristo es la Palabra de quien se dice: "La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Jn 1,9). Además, su luz es más fuerte que las tinieblas: "la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron" (Jn 1,5).
  • Además, se añade: "todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia" (Col 1,16-17). De forma que sólo en Cristo podemos encontrar la verdad y el sentido de nuestra vida y de todas las cosas.
  • Jesucristo es quien dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre" (Jn 14,6-7).
  • Para llevarnos a un encuentro personal con Cristo a cada hombre y que así podamos encontrar la Verdad y la salvación, el Padre envió al Espíritu Santo, que en la tierra tiene la misión, en nombre de Jesús, de conducirnos a él y revelarnos la verdad completa. Por eso dice Jesucristo: "el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí" (Jn 15,26).
  • El Espíritu Santo inspiró la Revelación, medio fundamental que usa para instruirnos y guiarnos a la verdad: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia" (2 Tm 3,16).
Oración particular para este mes: 

Padre, Dios de luz y de verdad, todo don perfecto viene de ti y sin ti no habría nada de lo que existe. En ti vivimos, nos movemos y existimos. Pero nos alejamos de ti, de la vida y la verdad. Te pedimos perdón en nuestro nombre propio y en nombre de tantos hombres y mujeres en nuestra nación que se han alejado de ti.

Pero al mismo tiempo te damos gracias por el don de tu Hijo, Jesucristo, por medio de quien nos has amado hasta el extremo y a quien enviaste para sacarnos de las tinieblas y de la esclavitud del maligno.

Señor Jesús, que derramaste tu sangre en la cruz para redimirnos del pecado y de la muerte, que tu presencia alcance a tantos que necesitan conocer la verdad. Derrama sed espiritual, sed de verdad en sus corazones.

Espíritu Santo, Espíritu de la verdad, saca del error, del engaño y de la mentira a los hombres de nuestro tiempo, y especialmente libra de toda trampa a aquellos que buscan la verdad en sus corazones. Que ningún engaño del enemigo consiga seducirlos. Guíalos hasta la salvación y hasta la verdad completa, para que Jesucristo sea su Señor y Salvador y sacie toda sed en sus corazones, y pon a su lado a quienes los puedan acompañar y ayudar en el camino del discipulado cristiano. En el nombre de Jesús. Amén.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO : 
15 de Diciembre
Palabra inspirada: