Nuestro Sumo Sacerdote

Jesús dijo: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mt 5,14)

 

a) El nuevo Sumo Sacerdote

El sacerdocio es una de las formas de mediación, cuya naturaleza queda definida por la doble función de testimonio y sacrificio, o de modo más general, por el ministerio de la palabra y del culto. El ministerio de mediación por la palabra se realiza de Dios al mundo; el del sacrificio, del mundo a la divinidad. Los sacerdotes son mediadores entre Dios y el hombre; y el sacerdocio, la institución de la mediación.

  • Dice el Catecismo en el nº 1539: "El pueblo elegido fue constituido por Dios como 'un reino de sacerdotes y una nación consagrada' (Ex 19,6; cf Is 61,6). Pero dentro del pueblo de Israel, Dios escogió una de las doce tribus, la de Leví, para el servicio litúrgico (cf Nm 1,48-53)... Los sacerdotes fueron establecidos 'para intervenir en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados' (Hb 5,1)".
  • Este sacerdocio imperfecto del AT, incapaz de realizar la salvación, encuentra su cumplimiento en Cristo Jesús, poseedor de todas las cualidades necesarias, como único "Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec" (Hb 5,10; cf 6,20), "el Sumo Sacerdote que nos convenía; santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos" (Hb 7,26), quien "mediante una sola oblación, ha llevado a la perfección para siempre a los santificados" (Hb 10,14).
  • Sus características de "santo, inocente, incontaminado" (Hb 7,26) hacen de él un mediador irrepetible, único y universal, llamado el mediador de la nueva Alianza: "Es mediador de una nueva Alianza, para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida" (Hb 9,15).

b) También víctima

La función específica del sacerdote de la antigua Alianza quedaba claramente definida por su función de 'ofrecer' (presentar, poner delante de Dios) dones y sacrificios:

  • Dones: todo lo que se le ofrece y se presenta a Dios, las oblaciones de frutos de la tierra y de animales, panes santificados o sacrificios sangrientos.
  • Sacrificios: las inmolaciones de animales. Son sacrificios expiatorios por los pecados. As¡ pues, el oficio sacerdotal es esencialmente "reparador de los pecados".

    El sacrificio mediador de Cristo Mediador tuvo lugar 'ofreciéndose a sí mismo es decir, poniéndose sobre el altar. La subida al altar, en este caso, fue la subida a la cruz, el altar del nuevo y único sacrificio. A él sube Cristo como víctima y como sacerdote.
    - Anunciado en el pasado: el misterio divino de salvación de la humanidad a través de la muerte del Siervo fue anunciado en la Escritura previamente como rescate que libera a los hombres de la esclavitud del pecado: "Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros" (Is 53,6).
    - También en su aparición en público: Juan Bautista, al ver a Jesús acercándose hacia él, exclama: "He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29).
    - Jesús es consciente de su misión: "El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20,28). Después de su resurrección amonesta a los discípulos camino de Emaús: "¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas!" (Lc 24,25).

    Dios le hizo pecado por nosotros. Como dice Pedro: Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros" (1 P 1,18-20). Y es que "a quien no conoció pecado, Dios le hizo pecado para que viniésemos a ser justicia de Dios en él" (2 Co 5,21).

    c) Sumo Sacerdote compasivo

    • La Palabra de Dios, que nos presenta a nuestro Sumo Sacerdote como "tomado de entre los hombres y puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios, y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados" (Hb 5,1-2), nos recuerda que en Jesucristo "no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4,15).
    • Compadecerse es padecer juntamente con otro, sentir con otro o tener sus mismos sentimientos, hacerse partícipe voluntariamente del dolor que experimenta otro. Todo esto no puede dejar de hacerlo nuestro Sumo Sacerdote, que en el momento cumbre de su consagración al ministerio sacerdotal llegó a tal grado de identificación con los males del hombre, que "eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba" (Is 53,4).
    • Su capacidad de compasión tiene como fundamento el hecho de haber sido "probado en todo excepto en el pecado":
    • ha sido probado por la tentación (cf Mt 4,1-11),
    • ha sufrido las penalidades del hambre y la sed, de la fatiga del trabajo y los caminos (cf Jn 4,6-8), del frío y del calor de las estaciones,
    • ha experimentado el dolor por la muerte de seres queridos como su amigo Lázaro (cf Jn 11,33),
    • ha llorado por su pueblo (cf Lc 19,41),
    • sufre la traición de uno de lo suyos (cf Mt 26,31-40),
    • ante la pasión tiene miedo y tristeza (cf Mt 26,37), angustia (cf Mc 14,33), y suda sangre (cf Lc 22,44).